No crecen, pero ya ganaron
Se movía con gracia: se erguía, adelantaba un pie, el otro lo pegaba a la pantorrilla, giraba y daba la vuelta como si alguien la llevara de la mano. Vio llegar a Melitón, pero no se detuvo; siguió bailando sabroso, con un ritmo que parecía venirle de adentro. Solo ella sabía qué música la movía,…

