¿Por qué en las encuestas la aprobación del alcalde de Naucalpan, Isaac Montoya Márquez, se mantiene tan alta?
La respuesta no está en el discurso, está en las calles.
En apenas 15 meses de gobierno, la administración municipal ha invertido más de mil millones de pesos en obra pública, recursos que están llegando directamente a calles, avenidas y colonias del municipio.
Pero no se trata solo de pavimento. La obra pública va acompañada de una planeación estratégica que conecta infraestructura con seguridad.
Las mejoras en colonias incluyen luminarias, botones de pánico, patrullajes permanentes y recuperación de espacios, elementos que convierten calles antes oscuras o abandonadas en trayectos más seguros para los ciudadanos.
A esto se suma un despliegue operativo importante: más de 400 patrullas recorriendo las calles, policías mejor pagados, equipados y con una consigna clara: cero tolerancia a la corrupción.
El resultado comienza a reflejarse en los indicadores. Hoy, Naucalpan presenta los mejores resultados en materia de seguridad en al menos dos décadas, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Por eso, quienes apostaban al fracaso del gobierno de Montoya —debido a las difíciles condiciones económicas y sociales en que recibió el municipio— hoy se encuentran con una realidad distinta.
Las cosas avanzan en Naucalpan.
Avanzan en seguridad, avanzan en obra pública y avanzan en algo que durante años parecía olvidado: la justicia social en las colonias.
Porque, más allá de discursos y confrontaciones políticas, en muchas zonas del municipio la transformación ya dejó de ser retórica y empezó a sentirse en la vida cotidiana de los vecinos.







