CIUDAD DE MÉXICO, Méx.- Zoológico de cristal, llegó al escenario del Teatro Helénico bajo la dirección de Diego del Río, donde ofrecerá temporada hasta el 24 de junio.
Esta versión de la que es considerada la mejor obra de teatro del ganador del premio Pulitzer por sus piezas Un tranvía llamado deseo y La gata sobre el tejado de zinc caliente, cuenta con las actuaciones de Blanca Guerra y Pedro de Tavira Egurrola.
El zoológico de cristal es ante todo una memoria que está iluminada poéticamente, una obra emocional, no realista, que tiene su propia música, señala Tom, protagonista y narrador de esta historia que se desarrolla en San Luis Misuri, Estados Unidos, en 1937.
Al contrario de un mago que muestra ilusiones que aparentan ser verdad, esta puesta en escena revela verdades disfrazadas de ilusión, en una época marcada por la pobreza, la desesperanza y la desigualdad.
Y es que Tom, a quien da vida Pedro de Tavira, es un poeta frustrado que tiene que sacrificar sus sueños y trabajar en un almacén para mantener a su mamá, Amanda y su hermana Laura, con quienes vive en un pequeño departamento.
Amanda, protagonizada por Blanca Guerra, vive de recuerdos que sus hijos ya se saben de memoria, como el hecho de que en su juventud tuvo 17 pretendientes, mientras que su hija Laura, no es nada popular.
Y es que la joven, cuyo papel está a cargo de Adriana Llabrés, tiene un pequeño defecto físico que la ha hecho tímida y con un gran complejo de inferioridad, por lo que está sumida en un aislamiento total, pues sólo le interesa la música de los discos viejos de su papá y su colección de figuras de cristal, a la cual su mamá llama el zoológico de cristal.
Preocupada por el futuro de su hija, Amanda se obsesiona con casar a su hija para asegurar su futuro y sólo así su hermano Tom será libre para vivir sus sueños y escribir poesía.