La toma de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) pareciera una sinrazón.
Pero no lo es.
Las madres dolidas, desesperadas, que han pedido, suplicado, apoyo en la búsqueda de sus hijos e hijas, desaparecidos en diversas circunstancias, generalmente ligadas a la violencia y al crimen; que han sido asesinados o atacados sexualmente, estallaron.
Acusan que la historia siempre es la misma: aportar toda clase de documentos, escritos, solicitudes, denuncias, para intervenir.
Es el caso de Silvia Castillo Hernández y Marcela Judith Alemán Delgado, madres que llegaron desde San Luis Posotí.
El miércoles 2 de septiembre asistieron a la sede de la CNDH en Cuba, en el Centro Histórico, para exigir ayuda en la indagatoria del asesinato de su hijo y en la de la violación de su hija, una niña menor de cuatro años.
Como en el encuentro no obtuvieron la respuesta esperada, decidieron protestar, manifestar su inconformidad, su coraje, su hartazgo.
Así, Alemán Delgado se amarró a una silla y se ubicó en la ventana del edificio.
-Ya me cansé. ¿Cuáles derechos humanos? Los de mi hija han sido pisoteados en San Luis Potosí y a nivel federal. Exijo que se castigue penalmente a quienes abusaron de mi pequeña y a quienes protegieron a las atacantes, que se pasean por las calles, dijo.
El ataque sucedió, asegura, en el Instituto Luis Gonzalo Urbina, de Río Verde, San Luis Potosí, y estarían implicados maestras y un maestro.
Castillo Hernández, es madre de Alan Ibarra, a quien desaparecieron y mataron en 2019.
La historia es la misma, aunque el delito sea otro.
Ambos son igualmente condenables y deben ser sancionados.
Pero ¿qué cree?
En México no existe la justicia.
Existe el tráfico de influencias.
Existe el pago de favores, el entre, la compra de agentes ministeriales -los policías judiciales-; de ministerios públicos, de jueces y de protección en las cárceles.
Eso sí existe.
Basta recordar que la impunidad en México es del ¡99.3 por ciento!, según el Índice Global de Impunidad (IGI 2018) de la Universidad de las Américas en Puebla (UDLAP).
Sí.
Si usted es víctima de un delito, el que sea, y decide denunciar, la probabilidad de que el delincuente, el criminal, llegue a prisión y sea sentenciado -cualquiera que sea el orden- es del .7 por ciento.
Ni siquiera del 1 por ciento.
Las madres, los padres, las familias, las mujeres están hartos precisamente de esa impunidad.
Como dijera Nelson Vargas Básañez, cuando en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa su hija Silvia Vargas Escalera fue secuestrada y asesinada por la banda de Los Rojos, liderada por un ex empleado y su hermano y él tuvo que investigar personalmente el caso, porque ni la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Genaro García Luna ni la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal le ayudaban:
-¿No tienen nada? ¡No tienen madre!
Y eso que por ser un empresario conocido e integrante del equipo de Vicente Fox Quesada fue apoyado, supuestamente, por Calderón Hinojosa.
Imagine cuando la víctima es un ciudadano sin ese poder económico y social.
¡No tienen madre!
Rosario Piedra Ibarra, colocada por Andrés Manuel López Obrador en la CNDH más como un pago al apoyo de su madre, Rosario Ibarra de Piedra, que por mérito propio, ha hecho una labor gris, opaca y ha estado más en los medios por sus escándalos que por su trabajo.
El jueves compareció en el Senado, luego de la toma de las oficinas que grupos feministas hicieron, en apoyo a Castillo Hernández y a Alemán Delgado.
Ahí, pasó más tiempo hablando de los cortes de carne que las protestantes encontraron en el refrigerador de la cocina del edificio tomado -y que mostraron con fotografías y video- que de las víctimas auxiliadas.
Eran bisteces, no cortes finos, dijo la defensora de los derechos humanos, según la senadora del PAN, Kenia López.
Y de acuerdo con el nivel mostrado por la protegida desde Palacio Nacional, no es extraña su respuesta.
Dice que a los trabajadores hay que darles de comer.
¿A usted le dan de comer en su trabajo?
Salvo excepciones, los empleados deben pagar por su comida, en caso de que se venda en el lugar donde trabajan, o llevarla desde casa.
¿Y la supuesta austeridad republicana?
Mi querida luchadora social, las imágenes no mienten: son cortes de carne.
Acaso no muy caros, pero que la mayoría de los 125 millones de mexicanos no puede comprar.
Deben comer frijoles y maíz, ¿no?
El cargo lo ocupa sin los merecimientos.
Y la votación para elegirla en el Senado se dio en medio de un escándalo por una presunta desaparición de votos.
Piedra Ibarra justifica su inacción, su inoperancia, su gris periodo:
-La CNDH no investiga, sólo es un organismo que ayuda a las víctimas a encontrar la justicia.
Efectivamente, la CNDH no tiene facultades para investigar y, mucho menos, sancionar.
¿Y dónde está la ayuda?
¿Dónde están las víctimas que han recibido justicia?
Rosario Piedra debería estar fuera de la CNDH, sin duda.
No tiene la capacidad requerida.
Andrés Manuel asegura que las feministas están en su derecho de protestar, pero critica el retrato de Madero pintarrajeado.
Además, dice que las mujeres deberían saber que Rosario Piedra no es conservadora, sino una luchadora social.
Pues que se regrese a la lucha social y deje el cargo a un auténtico defensor o defensora de los derechos humanos.
La toma de la CDNH, que derivó ya en la de otras oficinas estatales, como la de Ecatepec, en el Estado de México, no es una sinrazón.
Y cito de nuevo a Nelson Vargas:
-¿No tienen nada? ¡No tienen madre!
Vámonos: Se perfila el verde por decreto, aunque Hugo López-Gatell se incomode.
Por arte de magia ¡ya no hay ninguna entidad en rojo!
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