PEDRO INFANTE, EL DESENTONADO QUE SE CONVIRTIÓ EN EL MÁXIMO INTÉRPRETE DE MÉXICO
CIUDAD DE MÉXICO, Méx.- Muy nasal, con vicios de dicción, desentonada en las notas agudas pero con tesitura de tenor operístico definió el director artístico de la XEB, Ernesto Belloc, a la voz de Pedro Infante en 1938, cuando el cantante buscó una oportunidad en la afamada estación de radio.










